por Julià López-Arenas

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De mozo le di al balón. Le daba todo el día. Aunque sólo hasta los veintipocos, no vayan a creer. Luego le di a los libros; de ahí lo de tratar de escribir. Y ahora, ya ven, a vueltas con esas dos o tres pasiones. ¿Acaso no es vivir sino volver?

La Moviola nace sabiendo que como tantos proyectos, también éste está condenado de antemano a perecer al cabo de un tiempo. ¿Por qué? Resulta obvio: desde su nacimiento, todo paso que dé, irremediablemente le irá acercando a su final. Es ley de vida; de vida mortal, al menos. Sentada la base, prevenido el lector, querrá saber qué pretensión anima el blog. Sepa ya que no es gran cosa; más bien todo lo contrario. Atento al periodismo deportivo y harto de no hallar sino poquísimos ejemplos verdaderamente interesantes; harto de tertulias exasperantes, opiniones burdas, columnas y de columnistas agazapados en sus trincheras; harto, en suma, de grandilocuentes manifestaciones que no se sostienen, en este blog  se va a tratar de poner de manifiesto una manera distinta de entender la reflexión a propósito del deporte rey. Con la voluntad de ser riguroso, atendiendo también a los datos y a la estadística, y sin olvidar jamás que otros puntos de vista son posibles, siempre que se manifiesten igualmente con respeto, rigor y que también se cimienten en los datos; en otros datos, si se quiere, pero en ellos a fin de cuentas. Que la reflexión acerca del deporte (y la no deportiva) esté sometida al subjetivismo no invalida lo dicho. Cada una de las páginas de este blog, lo dejo dicho ya, será escrita sin acritud, sin ánimo de befa, sin otro propósito que el de comentar las más de las veces la actualidad y en alguna ocasión, quizá, temas menos recientes. Serán sólo opiniones, qué duda cabe; cabrá pues discrepar, cabrán otras miradas, otras sensibilidades, otros puntos de vista. Respeten al menos éste. No es mucho pedir. O sí lo es atendiendo a la virulencia que la mayoría muestra ante las opiniones de los demás, máxime cuando versan sobre deporte. “No es país para viejos“, reza el título del film de los hermanos Coen; tampoco lo es para gente juiciosa, me atrevo a añadir. El discurso sensato, ponderado y reflexivo parece decididamente reñido con el periodismo deportivo en boga; hoy venden la vehemencia, el ardor, la palabra estridente. Así están las cosas. Así es el país. Quien pretenda hallar en este blog otra cosa que la reflexión reposada absténgase de seguir leyendo. El sanctasanctórum del fanatismo atrincherado en una pretendida Verdad se encuentra en las antípodas de la sensibilidad que infunde este proyecto: no lo busquen entre estas líneas.

La frecuencia de las crónicas aspira a ser semanal. Y cuando no, quincenal al menos. Otra cosa anunciaría lo que al inicio apuntábamos del proyecto: que su final está cerca. No adelantemos, empero, los acontecimientos y zarpemos ya rumbo al primero de los escritos.

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